Detrás del péndulo de Foucault

En marzo de 1851, el físico Jean Bernard Léon Foucault realizó una presentación pública frente a Napoleón. Utilizó un péndulo de 67 metros con una bala de cañón de 28 kilogramos. Miles de personas pudieron ver cómo el péndulo se desviaba 11 grados cada hora, dejando sus marcas sobre la arena, atestiguando la dinámica de nuestro planeta

Panoramio/ Péndulo de Foucault en el Panteón (París)/ (www.panoramio.com)

POR Santiago Vargas

En marzo de 1851, el físico Jean Bernard Léon Foucault realizó una presentación pública frente a Napoleón. Utilizó un péndulo de 67 metros con una bala de cañón de 28 kilogramos. Miles de personas pudieron ver cómo el péndulo se desviaba 11 grados cada hora, dejando sus marcas sobre la arena, atestiguando la dinámica de nuestro planeta

Al comienzo de una de sus novelas, el escritor y filósofo Umberto Eco ubica a uno de los protagonistas en el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios de París, donde admira a un gigantesco péndulo colgado del techo, que se balancea lentamente. Este sencillo artefacto, conocido como péndulo de Foucault, da nombre al relato de Eco y adorna hoy cerca de 100 museos de ciencia, bibliotecas y recintos académicos del mundo.

El de la novela llegó a esta institución parisiense en 1855, cuando fue trasladado desde el Panteón de París. Su nombre se debe a Jean Bernard Léon Foucault, reconocido físico de comienzos del siglo XIX quien midió la velocidad de la luz e inventó el giróscopo.

Foucault se destacaba por sus habilidades manuales, las cuales mostró desde pequeño, cuando construía telégrafos, entre otros instrumentos. Fue en el taller del sótano de su casa donde, al observar una varilla agarrada a un torno rotante, se le ocurrió la grandiosa idea de un péndulo oscilante para constatar la rotación de la Tierra. Los intentos por demostrar mediante un experimento la rotación del planeta habían fracasado anteriormente.

A pesar de su entusiasmo, la primera prueba, a comienzos de 1851, cuando utilizó una bola de latón y un alambre de dos metros de longitud, fue un fracaso; el alambre se rompió. En un segundo intento, en menos de una semana, conseguiría comprobar que el péndulo, a medida que oscilaba, dejaba diferentes marcas sobre una base de arena; así demostraba el efecto de la rotación terrestre, tras la cual está la ley de la inercia de Newton haciendo su papel. La aparente desviación del plano de oscilación del péndulo depende de la latitud del lugar, (en un día es de 360 grados en los polos, y 0 grados en el ecuador).

Foucault comunica a la Academia de Ciencias su resultado y al poco tiempo tiene el apoyo de Napoleón para hacer una presentación pública de su péndulo en la famosa cúpula del Panteón de París. Esta vez usa un péndulo de 67 metros con una bala de cañón de 28 kilogramos. La presentación fue a finales de marzo de 1851 y, desde ese momento, miles de personas pudieron ver cómo el péndulo se desviaba 11 grados cada hora, dejando sus marcas sobre la arena, atestiguando la dinámica de nuestro planeta. El péndulo funcionó hasta 2010, cuando el cable se rompió.

Tomado de: El Tiempo. Marzo 28, 2017.