La vida no es un cuento de hadas

Dark Fairy Tale Splendors (Ullabenulla)

POR Ubaldo Arias Tobar

“Y vivieron felices para siempre”… No siempre, y a veces con sangre de por medio. Los cuentos de hadas ya no son lo que solían ser. La Bella Durmiente, Cenicienta, La Sirenita y Bella y la Bestia han acompañado a generaciones de niñas y niños. Su encanto trasciende edades por su carácter universal con el que todos en algún momento pueden identificarse

Los cuentos folclóricos de los que Disney toma sus películas podrían parecer a las sensibilidades modernas cuentos para adultos. Algunos rebosan de cruentas acciones de venganza, actos sexuales ilícitos apenas disimulados o conclusiones sin el final feliz acostumbrado. Es debido a esto que sufren un proceso de adaptación acorde con los tiempos.

La Bella Durmiente, Cenicienta, La Sirenita y Bella y la Bestia han acompañado a generaciones de niñas y niños. Su encanto trasciende edades por su carácter universal con el que todos en algún momento pueden identificarse: un amor no correspondido agravado por una circunstancia que encima lo hace ver imposible. Esto es así en el caso de La Sirenita y Bella y la Bestia. Al menos uno de los temas ha cambiado: la relación de dependencia con el hombre. Hoy día la mujer es más independiente y hay cada vez menos que necesitan el rescate de su “Príncipe”.

Por otra parte, los niños de esta época son criados bajo un ideal más dirigido a la inocencia y la justicia que cuando se escribieron las historias originales. Así, la manera de tratar a la reina que conspiró contra Blanca Nieves consistió en forzarla a bailar con unos zapatos de hierro al rojo vivo hasta que cayó muerta. Un final medieval.

Los motivos de estos cuentos se repiten en culturas separadas por la geografía y los siglos, y seguirán repitiéndose y reencarnando.

Bella y la Bestia

La historia de Bella y la Bestia fue escrita en 1740 por una mujer, Gabrielle-Suzanne Barbot, pero el tema de la relación entre una mujer y un ser bestial tiene su larga tradición en la literatura occidental remontándose hasta la antigüedad grecolatina. Lo mismo vale para otros temas de cuentos de hadas. Sin embargo, puede que este cuento se inspirara en un español con caso de hipertricosis (crecimiento anormal de vello facial), Petrus Gonsalvus, quien en 1573 se casó con una bella parisina llamada Catherine. Tuvieron tres niños y tres niñas. Sólo dos no desarrollaron la condición de su padre, pero éstos fueron los que no sobrevivieron.

Cenicienta

Existen muchas versiones de Cenicienta alrededor del mundo, pero la versión más antigua procede de Egipto, de donde probablemente es originaria. En dicha cultura se le nombró Rodophis (Mejillas Rosadas). Nacida en Grecia, fue raptada por piratas y vendida en Egipto como esclava. En vez de hermanastras había otras siervas como ella. Un halcón (el animal sagrado de Horus) fue su “hada madrina” cuando le robó una de las sandalias que le había regalado su amo bonachón para soltarla a los pies del faraón Amofis I. Asimismo hay una versión china en la que se llama Pies de Loto.

La Bella Durmiente

Talía era el nombre original de la protagonista de este cuento, pero se ha popularizado bajo el nombre de Aurora por el filme de 1959. Después de permanecer por 100 años en estado de coma, la princesa despertó por un par de niños moviéndose a su lado. Un rey que había pasado por ahí la vio tan bella e inconsciente que le hizo gemelos (¿necrofilia o violación?). Luego, tras despertar Talía, el rey volvió por ella y sus hijos. Sólo que omitió que estaba casado. Su esposa planea matar a la usurpadora, pero en cambio termina muriendo ella por orden del rey. Ningún príncipe azul.

La Sirenita

Si hay un personaje que en verdad pasó por un calvario, es la sirenita. Hans Cristian Andersen cuenta que cada paso que daba en tierra se sentía como caminar sobre cuchillos (algo omitido en la versión de Disney para tranquilidad de los espectadores). Al final fracasa en conseguir a su amado. En las versiones modernas se suprime la lección más valiosa –y solapada— de La Sirenita: nunca se debe sacrificar tanto por el amor de otra persona. El cuento de Andersen toca una fibra muy sensible en la experiencia humana: el amor no correspondido.

Tomado de: Listin Diario. Marzo 26, 2017.