Los cyberpunks y el misterio del creador del bitcoin

Bitcoin (EspacioBit)

POR Mara Laudonia

El paradero y la cara del verdadero creador del bitcoin sigue siendo un misterio desde hace ocho años, pero los expertos lo encuentran familiar con la corriente de informáticos denominada Cyberpunks que nació en los ’90, que promueven principios anarcocapitalistas

La piedra fundamental del bitcoin y el sistema de cadena de bloques consistió en la revelación de un documento de tan sólo nueve páginas, conocido como White Paper, el 31 de octubre de 2008, un mes después de la caída del legendario banco de inversión Lehman Brothers, la primera gran manifestación de la crisis financiera mundial más fuerte que se recuerde desde los años 30.

Un mensaje escueto de email dirigido a una comunidad específica, decía: “Estuve trabajando en un nuevo sistema de dinero electrónico que es totalmente peer-to-peer (persona a persona), que no necesita un tercero de confianza”, escribió, a secas, un desconocido Satoshi Nakamoto, a una lista privilegiada de unos 100 expertos mundiales y entusiastas de la criptografía, a quien les envió el documento titulado “Bitcoin: un sistema de efectivo electrónico persona a persona”. Después lo publicó en el sitio bitcoin.org.

La criptografía es toda una ciencia dedicada a la protección de datos y a la transformación de la información en algún formato seguro. Nakamoto utilizó las palabras Cash System y no Money System para referirse a la fuerza irreversible e inviolable de un sistema que innovó al permitir transacciones certificadas sin intermediarios, como cuando se hacen operaciones cara a cara, con efectivo.

No se sabe si Nakamoto es una o varias personas, pero lo cierto es que, además de un genio en informática, quien diseñó ese paper maneja conocimientos de economía y teoría monetaria, de leyes, de contabilidad, todo teñido por una ideología libertaria como la que pregonan los cyberpunk.

“En esa red muy cercana a la comunidad de la criptografía que fue invitada a revisar el trabajo de Nakamoto se encuentran miembros del movimiento Cyberpunk, una asociación perdida de activistas de mentes tecnológicas, que primero ganaron notoriedad en los años 90 con sus esfuerzos de usar las herramientas privadas de criptografía para forzar un cambio político radical y cambio cultural. Esos esfuerzos dieron sus frutos: la cruzada en favor de las transparencia de Julian Assange y su organización activista Wikileaks salió de este movimiento”, recuerdan los periodistas del Wall Street Journal Michael Casey y Paul Vigna en su libro La era de la criptografía.

Algunos de ellos habían intentado antes crear monedas digitales, pero hasta el bitcoin “ningún sistema había alcanzado alguna clase de masa crítica”, sostiene la dupla Casey-Vigna.

El primer mail de Nakamoto generó al principio críticas y desconfianza dentro de la comunidad, pero Hal Finney, un desarrollador de 53 años y ciberpunk a ultranza, aceptó bajar el programa que proponía el desconocido a su PC, y empezar a correrlo, para crear su primera billetera electrónica, crear su primera monedas y dar lugar luego a la primera transacción puerto a puerto. Finney, quien murió de cáncer en 2014, fue la primera persona en recibir bitcoins (10) de Nakamoto en su primera transacción.

Nakamoto armó el sitio Bitcoin.org, mantuvo un extenso intercambio con Finney y los primeros cibertnautas que creyeron en él en los primeros años, y luego desapareció del mundo cibernético sin dejar rastros, no sin antes nominar un delegado para que continuara con la difusión la obra.

En paralelo, otros cibernautas comenzaron a bajar en silencio y en el anonimato el programa de Sakamoto en sus PC y así iniciaron la rueda de crear criptomonedas (y se convirtieron en mineros web, en una clara alusión al paralelismo con el oro).

La comunidad de adeptos fue creciendo hasta que llegaron las primeras transacciones con bienes, y luego, al ir generando valor, con otras monedas. Se creó una extensa red de nodos, que se ocupan de chequear y alimentar el sistema, hoy imparable, y donde hay millones invertidos.

Al principio esas monedas no valían nada y fue la misma comunidad de tecnológicos y curiosos por las propiedades de la nueva moneda la que comenzó a darle valor y fuerza de dinero, tras comprobarse las cualidades que prometía Sakamoto. Uno de los pioneros “mineros” tenía tantos bitcoins que a través de la web ofreció pagar 10 mil por un delivery de dos pizzas. La respuesta del otro lado llegó, y el hombre recibió las pizzas en casa, por lo que envió como pago el código digital e inviolable, de unos 26 caracteres, que representó el pago en bitcoins.

La transacción de ese pago con bitcoins es pública y está registrada en el sistema, en el historial de cadenas de bloques. Se conoce la identidad de quién pagó, Laszlo Hanyecz, el receptor de las pizzas, porque él mismo la reveló. Pero no de quién recibió el pago. El detalle: la contraparte, es decir quien recibió esos bitcoins, tendría hoy en su bolsillo nada menos que 10 millones de dólares si los hubiera conservado.

Por último, gobiernos y empresas se embarcaron en la búsqueda de la identidad de Sakamoto. El año pasado, el australiano Craig Steven Wright se proclamó creador del bitcoin y alegó tener pruebas, lo que fue aceptado por quien hoy dirige la fundación Bitcoin.org.

Pero los bitcoiners son descreídos y, como coincidieron los consultados para este artículo: “Aún no está comprobado y tampoco nos importa. El código de bitcoin es abierto para todos”.

Tomado de: Télam. Febrero 18, 2017.