Sergio González Rodríguez: cultura y disección criminal

EPN expresa condolencias por la muerte de Sergio González (Televisa News)

POR Opera Mundi

Raúl Trejo Delarbre, José Luis Martínez S., Adriana Malvido, Rogelio Villarreal, Ana Clavel, Verónica Maza Bustamante y Mauricio Carrera, expresaron pesar por la partida definitiva del escritor y periodista Sergio González Rodríguez. Pero, afirman, sus libros permanecen. A ellos habrá que atender cuando necesitemos comprender el México que nos tocó vivir

A los 67 años, a causa de un infarto, el pasado lunes 4 de marzo murió Sergio González Rodríguez, escritor y periodista destacado cuya obra abarca lo mismo el fenómeno de la violencia vinculada al narcotráfico, el feminicidio en Ciudad Juárez, que los relatos eróticos mexicanos, entre otros. La calidad de su trabajo se vio reflejada en la obtención de diferentes premios como el Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, Casa Amèrica Catalunya a la Libertad de Expresión en Iberoamérica y del Anagrama de Ensayo.

La de Sergio González Rodríguez ser una ausencia que pesará cada vez más conforme pase el tiempo. Algunas voces de la comunidad cultural expresaron su admiración por el investigador y de su legado.

*Para Raúl Trejo Delarbre, periodista e investigador titular en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, “la muerte de Sergio González Rodríguez deja a la cultura y a la sociedad mexicana sin uno de sus pensadores cardinales. Siempre de mirada inquisitiva, Sergio pasó del examen crítico de la literatura mexicana a la crónica sin contemplaciones de la disipación urbana y, de allí, a la disección de la violencia criminal. Con rigor y valentía se convirtió en cronista de las zonas oscuras de una sociedad que ya no se conformaba con el país color de rosa que mostraba el poder político.

“Sus destacados y muy conocidos libros de los últimos años fueron precedidos por un perseverante trabajo tanto en el análisis de la cultura como en la promoción de espacios para desarrollarla. Participó con Carlos Monsiváis en el grupo que animó en los años 80 el suplemento “La Cultura en México” de la revista Siempre! La redacción de aquel suplemento la integraba un grupo excepcional: Luis Miguel Aguilar, Rafael Pérez Gay, José Joaquín Blanco, Alberto Román, Antonio Saborit, Roberto Diego Ortega, Enrique Mercado y el propio Sergio (quizá, involuntariamente, dejo de mencionar a alguien).

Al surgimiento de La Jornada en 1984, González Rodríguez y Fernando Solana conforman la redacción de La Jornada Semanal que dirige Fernando Benítez. La columna que Sergio y Fernando hacían al alimón es prototipo de periodismo cultural imaginativo y crítico. En 1993, cuando nace Reforma, Sergio participa en el equipo editorial del suplemento “El Ángel”.

“Lector de alta intensidad, González Rodríguez era muy culto pero solía ser muy crítico con las modas culturales y literarias. Sus libros muestran un cuestionamiento ácido y muy enterado a los abusos del poder no sólo político sino también de las mafias criminales. Antes de ellos y hasta el último momento, el periodismo que hizo da cuenta de la versatilidad de sus preocupaciones (narrativa literaria, cine, televisión, música –nunca abandonó su originaria vocación roquera—, pintura, moda, estética urbana, etc.) y de la agudeza de sus juicios.

“La muerte de Sergio a sus 67 años nos sorprende y entristece. Siempre queda la posibilidad de regresar a sus textos. En mi caso, lamento que en los años recientes hayamos pospuesto las charlas que nos prometíamos siempre que nos encontrábamos.”

Pornografía sádica presente en los feminicidios de Ciudad Juárez (Divulgación CIESAS – WordPress.com)

*José Luis Martínez S. director del suplemento cultural “Laberinto” de Milenio Diario, también nos compartió su opinión-

“Sergio González Rodríguez fue (es) un intelectual riguroso, curioso, atento lo mismo a la tecnología que a la cultura, la política, los espectáculos, los bajos fondos. Lo conocí en 1981 o 1982, todavía no publicaba ningún libro, pero ya tenía una trayectoria impresionante como editor y escritor. Él y Fernando Solana me invitaron a colaborar en La Jornada Semanal, cuando la dirigía Fernando Benítez. Cuando estaba investigando para Los bajos fondos, el antro, la bohemia y el café, lo acompañé en algunas de sus indagaciones y le proporcioné algunas fotos que aparecen en ese libro, con el crédito correspondiente. Siempre seguí de cerca su trabajo, como tantos otros, fui testigo de su evolución como escritor, de su compromiso social, de la manera como fue estudiando cada vez con mayor profundidad la violencia en el país. La última vez que lo vi fue en la FIL de Guadalajara, donde participó en el homenaje Fernando Benítez a Héctor Aguilar Camín. Pocas semanas antes lo había visto en Tijuana, donde, con la generosidad de siempre, presentó mi libro El día que cambió la noche. Como generalmente sucede, quedamos de vernos y platicar en la Ciudad de México, ya no fue posible. Quedan sus libros, sus discos, su ironía y aun su sarcasmo, queda su mirada lúcida sobre una realidad cada vez más delirante. Lo vamos a extrañar.”

*Para Adriana Malvido, también periodista cultural, oficio que ejerce desde 1979: “A Sergio González Rodríguez lo conocí en La Jornada, pero lo conocí más en sus columnas, sus ensayos y sus libros. Lamento muchísimo su muerte porque a México le urgen voces valientes y de calidad como la suya, que narren realidades profundamente dolorosas como los feminicidios, la violencia y la desaparición de seres humanos desde la inteligencia y el talento literario. Esas realidades necesitan cronistas de su nivel para que podamos entenderlas y entendernos.

“Para mí, y creo que para muchos reporteros de mi generación, Sergio será siempre una referencia muy importante. Hizo periodismo de investigación de altos vuelos que convirtió en libros, su mirada abarcaba todo aquello que palpita en la vida: el arte y la literatura, pero también el dolor de un país sumido en la violencia. Admiré siempre su talento y su valentía, pero también su capacidad para llegar con sus libros a las jóvenes generaciones que desconfían de la versión oficial de la vida. Nos va a hacer muchísima falta, pero siempre le agradeceremos su legado.”

*Rogelio Villarreal, periodista, escritor y editor de la revista cultural Replicante, opina: “Sergio era una de las mentes más lúcidas que he tenido la suerte de conocer. Abrevé de sus consejos, de sus opiniones y de su generosidad. Privilegiaba ante todo el diálogo con dios y con el diablo. Podrías disentir de él pero siempre respondía con cortesía y elegancia. Tenía una capacidad asombrosa de observación y análisis. Era capaz de tomar, desvelarse, y al día siguiente entregar una crónica impecable de lo que había visto la turbulenta noche anterior. Inteligencia, generosidad y amor por la sabiduría. Un gran tipo. Duele más su pérdida porque estaba en la plenitud de sus facultades mentales.”

*La escritora e investigadora Ana Clavel expresa: “Me entristece profundamente la muerte de Sergio González Rodríguez. Lo admiraba como ensayista –El hombre sin cabeza guía una parte de la novela en que trabajo ahora—. Ni qué decir del periodista comprometido con México y la verdad –ahí está su valiente Huesos en el desierto—. Pero también lo conocía como narrador –El plan Schreber es una novela apocalíptica y delirante—. Habíamos platicado de mi próximo libro: Territorio Lolita, un volumen de ensayo que saldrá en los próximos meses en Alfaguara. Me dijo que quería leerlo. Y ahora, me he quedado sin un lector valioso para ese libro… Me pregunto si habrá otro lector tan lúcido y sensible para ese libro como él. Duele que su partida imposibilite el diálogo con una de las voces más críticas y sensatas de los autores y amigos contemporáneos. Nos debía aún varios títulos impecables e implacables. Lamento mucho que se haya ido en plenitud creadora.”

soups (Sopitas.com)

*Verónica Maza Bustamante, periodista, orientadora sexual, facilitadora musical, antropóloga de ventanas, lectora voraz, defensora del desvalido y promotora del orgasmo, explica: “Perdimos a un escritor valiente, creativo, y a un periodista comprometido, inteligente y apasionado por su trabajo. Lo recuerdo con cariño caminando en los pasillos de la FIL, sonriendo en La Mutualista. Era muy simpático aunque si no lo conocías, a primera instancia te  parecía un hombre serio. Tenía muy buenos amigos, gente que lo quería y respetaba mucho. Su muerte ha sido una sorpresa de esas que no quieres escuchar.

“Ahora, como su artista adolescente, saltó del cuadro destinado a sí mismo pero, por fortuna, nos deja una colección de rectángulos, de libros donde podemos acercarnos a su interior y a ese exterior cruel y complejo que nunca dejó de explorar, denunciar, explicar y tratar de entender.

*Mauricio Carrera, ahora más escritor que periodista, comparte su experiencia con González Rodríguez: “Lamento en verdad la muerte de Sergio González Rodríguez. La última vez que lo vi fue en Tijuana. Habló del más reciente libro de José Luis Martínez S. Después, una interesante charla de aeropuerto (ahí también estaba Jonathan Minila). Lo encontré cordial, ameno, en paz. Incluyó mi Pequeño Pushkin entre los mejores libros del año. Hace muchos ayeres, Sergio fue jurado del Premio de Periodismo Cultural “Fernando Benítez”, que recibí. Yo no lo conocía. Me acerqué a él en la ceremonia de premiación para agradecerle. Me contestó, cortante: “Yo no voté por ti”. Muchos en Ciudad Juárez no ven con agrado su Huesos en el desierto. Recordaré su imagen: su voz pausada, sus manitas, su aspecto que me hacía pensar en Goyo Cárdenas, su vestir casi siempre de oscuro, sus lentes. Se va un espíritu lúcido, reflexivo. Otra muerte, carajo, otra muerte…”