Pequeña en la Jungla

 

POR Óscar Garduño Nájera

La literatura infantil y juvenil es el patito feo de los géneros literarios. Si escribes para los jóvenes o para los niños llevas la de ganar. Eso es lo que creen. Porque qué fácil es escribir para chavos de catorce, quince años; mucho más para niños que al parecer son tan idiotas que sus padres creen que no entienden lo que les explican

Introducción: un error común entre los padres es tomar este tipo de libros como cosas inútiles, poner cualquier película idiota para niños y obligarlos a que la vean mientras ellos se van a hacer el amor. Punto. Esa es la idea que tienen muchos de la educación. Un libro de monitos. Un libro para niños. ¿Qué significa un libro de monitos cuando la mayoría de nosotros no somos capaces de dibujar una flor? ¿Qué significa un libro para niños cuando la mayoría de nosotros ni siquiera conocemos o sabemos de la existencia de libros para adultos? ¿Los hay?

La literatura infantil y juvenil es el patito feo de los géneros literarios. Si escribes para los jóvenes o para los niños llevas la de ganar. Eso es lo que creen. Porque qué fácil es escribir para chavos de catorce, quince años; mucho más para niños que al parecer son tan idiotas que sus padres creen que no entienden lo que les explican y se lo repiten una y otra vez, hasta que consiguen el resultado que querían: que queden hartos de los libros para niños y pidan ver nuevamente cualquiera de las películas a las que el cine estadounidense, y su mundo de princesas y príncipes, nos tienen acostumbrado.

Pequeña en la Jungla de Marta Altés: no sólo las ilustraciones son un verdadero trabajo artístico sino que, junto con el diseño, consiguen un trabajo editorial que bien vale la pena tener a la mano. Se agradece que una editorial tan importante como lo es Blackie Books, la que por cierto publica a uno de mis autores favoritos, Shalom Auslander, se preocupe no sólo por el público infantil sino por entregar trabajos que realmente valgan la pena en todos los sentidos.

Como toda historia infantil, ésta tiene su lado más simple y su lado más complejo, tanto para los niños como para los adultos. Digamos que se trata de un libro que nos enseña algo que es sumamente valioso en la vida: la toma de decisiones y, sobre todo, afrontar tus miedos para crecer y pasar a un nivel extraordinario, tal y como lo hace Pequeña, quien desde el inicio duda de sus capacidades, pero que consigue vencer lo que le parecía imposible. Me llevo algunas palabras al altarcito y aprovecho para compartirlas con ustedes: “Pequeña sabía que tenían razón. Porque cuanto más pequeño eres, más grandes son tus aventuras”. “Puede que sea pequeña, pero también soy muy valiente”, dijo’. Una más: “El mundo se extendía bajo sus pies, ¡tan pequeño y tan bonito!” Me llevo al altarcito una pregunta: ¿en qué momento Pequeña acepta que lo es y en qué momento su pequeñez se agiganta de tal manera que quien ahora es pequeño es el mundo? Voy a dormir. Quizás mañana mi mundo también sea pequeño.