Hemingway, sesenta años de filón turístico

Was Ernest Hemingway a Spy? (www.history.com)

POR Mikel Segovia

Cuadernos de Hemingway la promueven los departamentos de turismo de Euskadi, La Rioja y Navarra de manera conjunta. Una alianza literario-turística de tres comunidades autónomas que han configurado un listado de rutas y rincones que el genial escritor visitó a partir de 1923 y de los que se enamoró para el resto de su agitada vida

Dicen que el legado de los escritores está en sus obras. El de algunos descansa además en la memoria colectiva. Y el de los menos, también en la cuenta de resultados de instituciones y organismos en forma de rentable motor económico-cultural. En la lista de elegidos como filón a exprimir sobresale, sin duda, Ernest Hemingway (Illinois, Estados Unidos, 1899), un escritor cuya vida y obra siempre han suscitado interés y que han sido convenientemente alimentadas. Casi seis décadas después de su muerte –se suicidó en 1953—,  en el caso de Hemingway aún continúa haciéndolo. Sin duda Pamplona y los Sanfermines han sido el frente más activo en esa utilización de la figura del autor y periodista como imán turístico. En los últimos años su obra Fiesta (The Sun Also Rises) ha sido el argumento más socorrido para llenar de visitantes estadounidenses las adoquinadas calles de la capital navarra invitando a emular los días de vino y rosas del escritor de Illinois.

Pero Hemingway da para mucho. El filón de la vida y obra del Premio Nobel de Literatura y Premio Pulitzer aún conserva capacidad para convertirse en un captador de turistas, merchandising y curiosos de medio mundo. La última iniciativa se llama Cuadernos de Hemingway y la promueven los correspondientes departamentos de turismo de Euskadi, La Rioja y Navarra de manera conjunta. Una alianza literario-turística de tres comunidades autónomas que han configurado un listado de rutas y rincones que el genial escritor visitó a partir de 1923 y de los que se enamoró para el resto de su agitada vida. Destinos vascos, riojanos y navarros que permiten no sólo explorar su figura sino también su modo de conocer los lugares, relacionarse con nuevas culturas, en definitiva, su “forma de mirar diferente”.

A través de dibujos y frases de Hemingway se propone, a quienes quieran beber de las rutas que enamoraron al escritor, hacerse con uno de los cuadernos habilitados por las respectivas oficinas de turismo. En ellas el viajero encontrará imágenes y citas de Hemingway pero además podrá incorporar sus propias anotaciones con las impresiones que le susciten los lugares que un día visitó el escritor norteamericano. Así, desde Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Logroño y Pamplona se proponen rutas hacia algunos de los destinos que más frecuentó, como la Rioja alavesa, los Pirineos o la comarca vizcaína del Urdaibai.

Vivir y sentir como Hemingway

Faux et usage de faux (ledevoir.com)

El País Vasco fue uno de los lugares que más encandiló a Hemingway. El Gobierno vasco no ha desaprovechado la ocasión para exprimir el filón y orientarlo con la mirada puesta en un gigante del turismo: China. En mayo pasado organizó una visita con periodistas de aquel país –en el que incluso participó el nieto del escritor, John Hemingway— para detallarles las andaduras de Hemingway por tierras vascas. Antes habían hecho lo propio otras oficinas de turismo del resto del país.

Es evidente que la vida de Hemingway atrae y suscita curiosidad. Si no que se lo pregunten a Mertxe Begiristain, gerente del establecimiento Astei, ubicado en la localidad de Ea y quien muy cerca de allí en el municipio de Kanala, uno de los muchos que el escritor visitó, proyecta ya una casa rural tematizada dedicada a la figura de Ernest Hemingway.

En la lista de hábitos que recuerdan al autor se incluye la ruta en autobús entre Pamplona y San Sebastián, para visitar la playa de la Concha, una de sus favoritas en aquellos años de glamour de la capital guipuzcoana de los años 20 del pasado siglo. Es en Donostia donde se le podía ver en la Plaza de toros o en el frontón disfrutando de partidos de pelota o alojado en el Hotel María Cristina, de lo que dejó constancia en su obra The Dangerous Summer. La ruta por la costa incluía visitas a la vecina Francia, a través de Hendaya hasta Bayona.

El verano de 1959 Hemingway también visitó Bilbao a bordo de La barata, un Lancia del que se dijo que era el automóvil “más elegante de la ciudad” y junto al que existen imágenes a las puertas del Hotel Carlton de la capital vizcaína o incluso en la Plaza de Vista Alegre acompañado de una recién enviudada Lauren Bacall.

Su ruta de sabores

Si la vinculación de Hemingway con las fiestas como los Sanfermines lo han convertido en el mayor promotor internacional de los encierros, y sus visitas a municipios vascos, riojanos y navarros aspiran a reeditarlo, un tercer reto completa la apuesta del proyecto Destino Hemingway. El exquisito paladar del escritor es otro de los caminos de promoción que se ha iniciado. El pasado mes de octubre se presentó un libro en el que 52 cocineros y cocineras reproducían recetas vinculadas al “espacio gastronómico” que abarcaron sus viajes.

A través de 128 recetas se hace un recorrido en el que se invita al turista a “Comer con Hemingway”. Un total de 44 restaurantes han participado en este recorrido por Euskadi, Navarra, Aragón, La Rioja y el País Vasco francés. Entre las firmas, nombres ilustres de los fogones como Martín Berasategi, Josean Alija, Karlos Arguiñano o Francis Paniego.

Lugares, sabores y sensaciones que hicieron al escritor reconocer que fue aquí donde en gran medida se encontró a sí mismo y donde encontró la inspiración para buena parte de su obra literaria.

Tomado de: El Independiente. Julio 24, 2017.