Cortos Temáticos. Ese oscuro objeto de la discordancia (V:VI)

Rolling Power No.1 Homage to Charles Sheeler Canvas (etsy.com)

POR Carlos Flores y Michel

La respuesta se procesa en la construcción de una identidad cultural que los artistas realizan a partir de un compromiso con su expresión del Arte, que no esté al servicio de la institución o el soporte de derroteros ideológicos, lo que no quiere decir que sea apolítica puesto que todo producto humano tiene como condición considerar a la libertad

Un dos tres por mí y por todos los habitantes del lado oscuro de la Tierra, que cuando tratan de ver el azul del cielo, como los demás, los aplasta un largo y pesado manto azul rey.

“El orden que funda el horizonte de presuposiciones de lo real crea también el límite, donde el interdicto establece la separación con el afuera. La jerarquía de poder crea una topología entre centro y periferia, creando una fuerte identidad en el centro y una mayor imposición del interdicto en la periferia, y donde se producen las distintas formas de resistencia y de transgresión. “La transgresión –señala Foucault (1963:127)—, es un gesto que concierne al límite, es allí, en la delgadez de la línea, donde se manifiesta el relámpago de su paso, pero quizás también su trayectoria total, su origen mismo. La raya que ella cruza podría ser efectivamente todo su espacio”.

Víctor Bravo, Representación y repetición en Michel Foucault

La transgresión del Orden supone el desgarramiento del Interdicto, los órdenes político, social, económico penden del distanciamiento entre la producción de subjetividad y el sostenimiento de la asimilación de la realidad a lo real, la censura cubre la producción simbólica con una virtualidad explícita que anula la diferencia entre una y otra, así nos dice Slavoc Zîzêk (El acoso de las Fantasías) que el verdadero engaño de Disneylandia (y los múltiples productos que validan este concepto y los no-lugares de realidad similares), es el de presentarse como una fantasía obvia que nos hará creer que una vez habiendo abandonado el contexto ficticio, habremos de regresar a lo Real una vez que recorremos los caminos que nos han de regresar a ‘casa’.

La transgresión del interdicto y la representación de la brecha que separa el Adentro del Afuera, el Centro de la Periferia, entendidos estos como las ostentosas residencias frente a Central Park en donde puede haber apartamentos de 20 MDD que albergarán a una sola pareja extremadamente acaudalada, y los hacinamientos en las favelas brasileñas.

Esa es la diferencia real entre unos países y otros. Ahora bien, las ideologías confeccionadas tanto por ‘izquierdas’ como derechas populistas han sido diseñadas para hacer creer a los dominados que esa es la única alternativa, no hay salida, como me dijo un conocido de FB en un café: “Todo ya está programado desde hace decenios y no hay forma de intervenir para cambiar el estatus quo”. El ejemplo es el tornamesa que impulsa el recorrido de una aguja sobre un disco L.P. o de vinil, reproduce una melodía que se recortó de acuerdo al productor, mientras ésta recorre el microsurco grabado, pero una vez terminado éste sólo hay ruido y el brazo que sostiene a la aguja la levanta rápidamente para detener el aparato. Lo que se debe hacer es propiciar que esa misma aguja reproduzca el acetato sin grabación y repetir constantemente el ruido blanco. Esto no sería nuevo puesto que ya en ciertas películas o documentales se ha filmado la ‘lluvia’ en la pantalla y el ruido de la estática producido por aparatos de TV que no sintonizan algún canal que tenga trasmisión. Esa es la imagen que debe suplir a las pocas imágenes repetitivas a las que tenemos acceso, ese vacío que se puede tomar como una mala broma del autor, como la pieza de John Cage 4’ 33’’ en la que el pianista se acerca a su instrumento se sienta en el banquillo levanta la cubierta del teclado pone sus manos en las piernas y se queda sin hacer nada el lapso señalado en el título, lo que produce en el espectador una sensación de malestar sino es que le provoca ansiedad o la sensación de angustia que sufre el adicto una vez que se le ha privado de la droga.

Best 43 Tim Eitel (Paintings images on Pinterest)

Permanecemos obstinados en reflejarnos en los espejos que dicen los invasores españoles regalaron a las etnias originarias, pretendemos alcanzar la identidad en las imágenes de otros, el ego, que no es el villano de cuento al que achacamos nuestros males de temperamento o psicológicos, éste responde al llamado de nuestro carácter, sólido o mal construido, es un cristal bruñido que toma prestadas las personalidades que le oponemos, y cuando lo cargamos de expectativas fuera de nuestra realidad lo inflamos o lo alienamos de acuerdo a nuestras propuestas; tomamos el papel del sicofante y desafiamos a la naturaleza, convencidos, que somos quienes no nos corresponde, y la representación se convierte en una imitación chafa de, que se traslada de una farsa impuesta por los productores de subjetividad y aceptada por sí mismo, sainete que a la vez que denuncia al ente fraudulento que ejerce la representación, pasa al teatro del absurdo en la repetición inacabable del aparente dislate, que no es otra cosa que la insistencia en un goce causado por la ausencia del Sí Mismo, y que es constituido por un saber inconsciente, por la que el sujeto deseante podrá ponerse en peligro y:

“El goce por tanto es inseparable de la repetición que va más allá del principio de placer, y ésta se funda sobre el retorno del goce que genera FRACASO”. Samir Ahmed Dasuky Quiceno, Escritos • Vol. 18, Los Símbolos de Lacan.

Se podría decir que esta afección la sufre cualquier ser humano, pero en el caso de los latinoamericanos es más grave y debería ser más evidente, aunque sucede lo contrario, porque éste imitador, ausente de sí, quiere suplantar a un ser también escindido, es un titeretillo manejado por un títere, que es su modelo aspiracional, y quien es manipulado a su vez por un Titiritero.

“La insuficiencia adaptativa de nuestra especie se transforma entonces en motor de la creación de cultura. Todo lo humano quedará marcado por la representación como actividad fundamental, lo que hará decir a Castoriadis que en nuestra especie el placer de la representación se impone al placer de órgano.” Juan José Calzetta en “Producción de subjetividad: Lo que cambia y lo que permanece a través de la Historia.”

La cultura es el intercambio de experiencias de los miembros de la sociedad, no obstante, adulteradas por la ausencia y/o sustracción original de un significado, de esta manera aquellas personalidades que poseen el talento y la voluntad de la poiesis –que llamaremos la creatividad en la producción en cualquier rama, pero que para efectos de esta serie estará aplicada al Arte— coartan su libertad por efecto de tendencias ideológicas impuestas por las corrientes cientificistas y tecnológicas que al ordenamiento de un mercado subordinado a la repetición automatizada, privada de un sentido holístico en tanto que integrador de vida en ella el elemento del humanismo, y aunque incluidas la Ciencia y a la Técnica como saber y por lo tanto enriquecedor de la poiesis, su desarrollo y utilización indiscriminada pervierten el sentido de lo cultural en el devenir histórico.

Surreal Photoreal Oil paintings by German artist, Tim Eitel (Pinterest)

Desde luego se puede hablar de artistas, contados a partir del último cuarto del s. XX, que a partir de consciencia y talento aplicados a una voluntad que sostenga una dinámica de autopoiesis han logrado obras más allá de las proyecciones esperadas por el (los) amo(s), pero incluidos en estos nos es más difícil localizar a los artistas de la Periferia, sea porque están excluidos de las corrientes mercadotécnicas del Mainstream o porque su presencia ha sido más la imitación de un estilo impuesto por las corrientes o artistas del primer mundo, no importando que algunos de ellos realicen producciones de excelencia, al final son seguidores de lo establecido como tendencia por aquellos que gozan de la primacía de las corrientes principales, o han permanecido a contrapelo favoreciendo la producción de estéticas basadas en el indigenismo, en el realismo mágico, en la mitología de etnias provenientes de nuestro pasado o alguna otra que los mercaderes del arte consideren vendible en el extranjero.

La respuesta se procesa en la construcción de una identidad cultural que los artistas realizan a partir de un compromiso con su expresión del Arte, que no esté al servicio de la institución o el soporte de derroteros ideológicos, lo que no quiere decir que sea apolítica puesto que todo producto humano tiene como condición considerar a la libertad, no lo que se conoce como concepto de ‘libertad’ en términos ajenos al ser del hombre y específicos de clase, que ha sido asignado a países subdesarrollados en la práctica de un colonialismo exótico, a la libertad no se le puede encerrar en términos de una generalización antropológica, lo que es bueno para mí es bueno para ti, sino que debe seguir –por medio de la trasgresión de preceptos culturales superpuestos— la Arqueología de una cultura madre, no para su imitación ni para su adaptación a tiempos de la posmodernidad, lo que supondría el establecimiento de un laboratorio análogo en su propósito al creado por la mente excepcional de Shelley, sí para retomar ciertos modos de apreciación del Cosmos aplicables desde y en nuestro medio, que produzcan sentidos diferenciados de los de quienes han continuado ejerciendo violencia para sostener unas perspectivas ajenas a nuestra mirada, abrazando los valores éticos no ajenos a una poiesis que dinamice la producción de obra desde su origen y alcance en el tiempo un movimiento sostenido por la creación de una diferencia en la técnica y sus aplicaciones a la originalidad o la copia originada con intención de generar consciencia; en la estética generada desde la plataforma particular del artista; en la elección de propósito.

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