La forma del plagio

Hay un asombroso paralelismo entre la película Shape of the Water y el cortometraje The Space Between Us, realizada por unos estudiantes holandeses en 2015. No se puede eludir la observación hecha en redes sociales por el diseñador del corto Didier Konings, quien señaló que la película “visualmente parece inspirada en nuestro cortometraje”

Acusan a The Shape of Water de plagiar a corto holandés (El Txoro Matutino)

POR Teófilo Huerta

Hay un asombroso paralelismo entre la película Shape of the Water y el cortometraje The Space Between Us, realizada por unos estudiantes holandeses en 2015. No se puede eludir la observación hecha en redes sociales por el diseñador del corto Didier Konings, quien señaló que la película “visualmente parece inspirada en nuestro cortometraje”

En la ruta de directores cinematográficos mexicanos, bienvenido sea el éxito para uno más si así lo deciden los jueces en varios certámenes, como el más lucidor de ellos: el Oscar. Y si finalmente es designio del destino.

No obstante, es imposible abstraerse de los señalamientos que se han hecho a la cinta que acapara reflectores: Shape of Water (La forma del agua) y a su director Guillermo del Toro. Por un lado está ya la acusación formal ante un juzgado en California por David Zindel, quien sostiene que la historia de la película es una derivación de la obra Let Me Hear You Whisper (Déjame oírte susurrar), escrita por su padre Paul Zindel y llevada a la televisión en los años 60, aunque en dicho caso no se trata de un anfibio humanoide, sino de un delfín y no existe el ingrediente del enamoramiento entre los personajes.

En cambio, sí hay un asombroso paralelismo con el cortometraje The Space Between Us (El espacio entre nosotros), realizada por un grupo de estudiantes holandeses en 2015.

A pesar de que en este caso no hay una denuncia formal y el director Marc Nollkaempe se limitó a expresar que se trata de coincidencias, no puede desdeñarse la primera observación hecha en redes sociales por el diseñador del corto Didier Konings, quien señaló que no sólo la historia guardaba similitudes, sino que la película “visualmente parece inspirada en nuestro cortometraje”. No es posible no testificar, al observar ambas cintas, los tremendos parecidos.

Cierto que La forma del agua está muy bien hecha, tiene magnífica fotografía, escenografía, efectos especiales y goza de buenas actuaciones, sonorización y música. Pero definitivamente parece estar inspirada en el corto. Son precisas las semejanzas: una trabajadora de limpieza, el laboratorio y la lúgubre ambientación del mismo, la cápsula donde está contenido el monstruo marino y este mismo, además de la línea discursiva sobre la amenaza de sacrificio de experimentación sobre el personaje, la decisión de la trabajadora de rescatarlo y la forma de hacerlo, los monitores de seguridad, la atmósfera visual, así como la culminación de la liberación y el enamoramiento.

Aunque el corto como tal es muy breve, todos esos elementos están presentes y son el eje del argumento del largometraje. Ocurre el mismo patrón de mi particular experiencia, en la que un Premio Nobel portugués presentó posteriormente la novela Las intermitencias de la muerte con marcados elementos característicos de mi cuento Últimas noticias. De un cuento se extrajeron circunstancias clave para el desarrollo de una novela; ahora un corto es la base de un largometraje por más que se niega y aduzca honestidad.

Se escuda de Del Toro en que la idea nació en 2011 durante un desayuno con el escritor Daniel Kraus, con quien ha trabajado otras historias. El manejo de la fecha contrastada con el 2015 del corto holandés suena a un artilugio que parece estilarse en estos casos, pues recuerdo que un connotado abogado especialista en derechos de autor me decía, por dar un ejemplo, que para esquivar una acusación con mucho colmillo Saramago podría confrontar el registro y publicación de mi cuento en 1987 con el “argumento” de que su historia escrita en 2005 ya la había platicado con un amigo desde 1970. Tampoco es lejano el creer que como en muchos casos de plagios musicales, para evitar el escándalo haya existido un arreglo económico de por medio. Sin embargo, en sus redes Konings se aferra quijotesca y plausiblemente a ponderar las virtudes del corto en que participó.

De pronto se crean “vacas sagradas” que parecen intocables con miles de adeptos cuyo fanatismo o incluso auténtica amistad, les impide ver con claridad. Se crean “monstruos” de la literatura y la cinematografía que no pueden ser tocados ni señalados so pena de ser calificado como un envidioso o un alucinado, dejando a un lado los golpeados derechos de autor.

Y no es que no se reconozca la trayectoria, el trabajo y hasta el talento de estos intelectuales, pero ello no obsta para reprobar el acto del hurto, así sea “fino” o ingenioso.

Me parece que debiese privar la auténtica honestidad y no la máscara con la que se encubre, pero repito que si de Del Toro es elegido por los falibles semidioses de la industria cinematográfica, vengan pues los eufóricos aplausos, las estentóreas felicitaciones y todos los dúctiles reflectores. Prémiese pues lo que alimenta la industria, aunque las ideas originales queden en segundo plano.

En fin, como diría Miguel de Cervantes en referencia a Alonso Fernández de Avellaneda, pseudónimo del autor del apócrifo Quijote: “Castíguele su pecado, con su pan se lo coma y allá se lo haya…”.