Joyce Carol Oates: las complejidades políticas y morales del debate sobre el aborto

En Un libro de mártires americanos, Joyce Carol Oates relata la historia de dos familias casi antagónicas en cuanto a clase, educación y creencias. Un devoto religioso que mata a un médico abortista es el punto de partida. Asesino y asesinado comparten la vehemencia de sus respectivos principios

Joyce Carol Oates: New Media Is Creating a Nightmare America (Wired)

POR Patricio Tapia

En Un libro de mártires americanos, Joyce Carol Oates relata la historia de dos familias casi antagónicas en cuanto a clase, educación y creencias. Un devoto religioso que mata a un médico abortista es el punto de partida. Asesino y asesinado comparten la vehemencia de sus respectivos principios

Una mañana de 1999, un “soldado del Ejército de Dios” llamado Luther Dunphy, con “el éxtasis del Señor” recorriéndole brazos y manos, dispara y mata de un escopetazo a un médico abortista, Augustus Voorhees (y a su acompañante), afuera del centro de mujeres donde éste trabaja. Asesino y asesinado comparten la vehemencia de sus respectivos principios: el doctor ve como una labor mesiánica salvar las vidas de las mujeres embarazadas que buscan su ayuda; el asesino, por su parte, espera salvar las vidas de inocentes no nacidos.

Así comienza la novela más reciente de Joyce Carol Oates (1938) en la que figuran las complejidades políticas y morales del debate sobre el aborto y los extremos del fundamentalismo y las posturas profundamente contrapuestas. Oates, una de las figuras más destacadas de la literatura estadounidense actual, ha sido ganadora de los premios más importantes de su país y es autora de cerca de un centenar de libros entre novelas, relatos, ensayos y memorias.

Un libro de mártires americanos se abre con la voz del asesino, un carpintero fervorosamente religioso, que se expresa de una manera inspirada por sus lecturas bíblicas: su disparo al doctor “le arrancó la parte inferior de la mandíbula y la garganta, dejando una herida terrible de ver, como si el Señor hubiera mostrado su cólera con un único zarpazo de una garra enorme”. Tras escuchar al homicida, el relato pasará por distintos puntos de vista: de la tercera a la primera persona, saltando entre diversos personajes: monólogos interiores (entre otros, del asesino esperando en el corredor de la muerte la pena capital), conversaciones, llamadas de teléfono, sermones, documentos judiciales, artículos de periódicos, documentales.

Si el atentado ocurre en el primer capítulo, todos los restantes (y 800 páginas) son el recuento de sus consecuencias: lo que viene después del asesinato, lo que sufren las familias del médico y de su asesino, por opciones ideológicas que no son suyas. Al adentrarse en la historia de ambos, el lector se entera de que la esposa del ajusticiador, quien antes ha perdido una hija en un accidente, se hunde más aún en la adicción de tranquilizantes. La esposa del médico, por su lado, abandona su función materna y deja a sus hijos con amigos o parientes.

Figuras centrales son dos hijas: una de la víctima y otra del victimario. Los destinos de ellas transcurren en paralelo: Dawn Dunphy se convierte en boxeadora de éxito (Oates ha sido una antigua entusiasta del box); Naomi Voorhees deviene en una documentalista dedicada a vindicar a su padre. En algún momento, ambas llegarán a conocerse.

Joyce Carol Oates & Charlie (Henri Cole)

—¿Cuán importante es la violencia antiaborto en los Estados Unidos?

—Hay dos estrategias de oposición al aborto: manifestaciones y protestas, que pueden estallar en violencia; maniobras políticas, para que los políticos de derecha sean elegidos específicamente para oponerse a la libertad de elección de las mujeres.

—¿Se basó en un caso real?

—Sí, mi novela se basa en el asesinato de un proveedor de abortos en Kansas hace algunos años.

—¿Cuál es su posición sobre este asunto?

—¿Si tengo una posición sobre el asesinato? Por supuesto, me opongo a cualquier tipo de violencia. Un libro de mártires americanos deja en claro que los individuos religiosos son manipulados por los políticos.

—¿Son el doctor y el asesino igualmente mártires en sus respectivas causas?

—El doctor es la víctima; el asesino es el perpetrador. Hay una ironía en que cada uno sea un apasionado y un devoto, por tanto, un “mártir”. Pero esa no es una designación idéntica.

—No presenta al asesino antiabortista como un villano. ¿Es difícil evitar las visiones maniqueas?

—Mi presentación es una retrato realista de la situación en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, es una obra de ficción, que emplea el lenguaje, la metáfora, el diálogo y el desarrollo psicológico de los personajes. No presento una pieza editorial o una de propaganda.

—Está presente también la pena de muerte. ¿Hay un reflejo en ella del aborto?

—No lo había pensado así, pero podría verse la pena de muerte como una imagen espectral del aborto.

—Hacia el final del libro la hija del asesino encuentra una especie de salvación en el boxeo.

—El boxeo es una salida, o se percibe como una salida, para las jóvenes estadounidenses que tienen poca educación o pocas perspectivas. Es una vida perjudicial para muchas de ellas, para la mayoría. En la novela, Dawn probablemente esté llegando al final de su carrera, aunque todavía es joven. Su religión ha sido un consuelo para ella, pero también una restricción, una especie de ceguera.

—¿Considera su novela un libro político?

—Al presentar individuos retratados de manera realista y esencialmente comprensiva, espero iluminar una condición de vida muy compleja y emocionalmente tensa en los Estados Unidos. Al enfatizar el surgimiento de una generación más joven –las dos hijas abrazándose, en un mutuo entendimiento y (tal vez) amistad— estoy sugiriendo que una nueva era puede resolver los conflictos de los viejos. Esa es nuestra esperanza en los Estados Unidos, y en todo el mundo.

Tomado de: La Tercera. Abril 21, 2018.