Anna Goeldi: la última bruja ejecutada en Europa

El periodista Walter Hauser señala que Anna Goeldi fue víctima de un “asesinato judicial”. Indica: “Las personas educadas de Glaris no creían en brujería en una fecha como 1782”. El informador explica que “Goeldi era una amenaza para gente poderosa, que quería salir de ella. Acusarla de brujería era una manera legal de asesinarla”

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POR BBC Mundo

El periodista Walter Hauser señala que Anna Goeldi fue víctima de un “asesinato judicial”. Indica: “Las personas educadas de Glaris no creían en brujería en una fecha como 1782”. El informador explica que “Goeldi era una amenaza para gente poderosa, que quería salir de ella. Acusarla de brujería era una manera legal de asesinarla”

Suiza. El miedo y la superstición alimentaron la “Caza de Brujas” en Europa en la Edad Media y causaron la muerte de muchas mujeres inocentes. La última ejecución por brujería tuvo lugar hace poco más de 200 años, pero activistas creen que es tiempo de reivindicar el nombre de Anna Goeldi.

Para entender lo que sucedió a Anna Goeldi se necesita conocer el lugar donde se precipitaron los hechos que ocasionaron su muerte: el pequeño cantón suizo de Glaris. Se trata de un valle estrecho rodeado de montañas, en el que se apiñan las aldeas entre rocas que a duras penas dejan lugar a la tierra y el pasto. Uno se lleva a impresión de que el lugar ha quedado al margen de muchos de los hechos de la historia.

Fue aquí a donde llegó Anna Goeldi buscando trabajo como sirvienta en 1765. Fue aquí donde se selló su destino como “La Última Bruja de Europa”.

Aguja en la leche, agujas en el pan

Las crónicas señalan que Anna Goeldi era una mujer alta, bien proporcionada, de cabello oscuro, ojos marrones y tez sonrosada.

Una de las casas donde encontró empleo todavía existe. Es un edificio imponente, pretencioso, de cuatro pisos, con un portón señorial y una fachada en la que se destaca un blasón familiar. El edificio ha perdurado en Glaris tanto como la historia de Anna Goeldi.

Uno de sus empleadores fue Jakob Tschudi, magistrado y figura política en ascenso. Al principio la relación entre empleada y patrón sabemos que funcionó con normalidad… hasta una mañana en que, de acuerdo con las fuentes históricas, apareció una aguja en la leche de una de las hijas de Tschudi.

Dos días más tarde aparecieron más agujas en el pan, y las sospechas recayeron sobre la sirvienta. A pesar de que ella defendió su inocencia, los Tschudi la expulsaron de su casa, la acusaron de brujería, fue torturada y finalmente ejecutada.

Amor ilícito

Los hechos no ocurrieron en la Edad Media sino en 1782, cuando Europa vivía el periodo de la Ilustración.

Pero Walter Hauser, un periodista local, no cree que Anna Goeldi fue ejecutada porque Glaris, en pleno Siglo de las Luces, se mantenía aferrado a supersticiones medievales.

Él deduce otras razones tras haber examinado los meticulosos expedientes del caso.

“Jakob Tschudi tenía una relación amorosa con Anna Goeldi”, señala Hauser. “Ella, cuando fue expulsada de la casa, amenazó con revelarlo todo, y el adulterio era un delito, por lo cual él pudo haberse visto seriamente perjudicado”, añade.

Entonces, en Glaris, la brujería era también un delito.

Hauser indica que Anna Goeldi fue víctima de un “asesinato judicial”. De acuerdo con el periodista, “las personas educadas de Glaris no creían en brujería en una fecha como 1782”.

El informador explica que “Anna Goeldi era una amenaza para gente poderosa, que quería salir de ella. Acusarla de brujería era una manera legal de asesinarla”.

Bajo tortura

Swiss museum dedicated to ‘last witch in Europe’ handed one million… (The Local Switzerland)

La procesada, que no sabía leer ni escribir, sufrió interrogatorios día y noche por parte de las autoridades políticas y religiosas de Glaris. Ella insistía en su inocencia, pero fue torturada; se le colgó de los pulgares, se le ataron piedras a los pies.

Al fin, bajo tortura, confesó toda suerte de estereotipos: que se le apareció el diablo en forma de perro negro. Que las agujas se las había proporcionado Satanás. Una vez terminada la tortura, ella se retractó de su confesión. De nuevo se le torturó brutalmente para que volviera a admitir su “culpabilidad”.

Dos semanas más tarde, Anna Goeldi fue decapitada con una espada en la plaza pública.

Fritz Schiesser, quien representa al cantón de Glaris en el Parlamento suizo, estima que ya es hora de que se reconozca la ilegitimidad del proceso contra Anna Goeldi. “Todo el mundo sabe que lo que sucedió fue una injusticia”, abunda. “Debemos reconocerlo”.

Moción

Sin embargo, las posiciones en Glaris no son tan claras. Muchos estudiantes de la Escuela Secundaria del cantón se sienten incómodos recordando los hechos de 1782.

“Coincido en que lo que pasó fue vergonzoso, pero así eran las cosas entonces”, expresa una chica. “Eso ocurrió hace mucho tiempo”, indica otro estudiante. “No creo que hoy seamos responsables de lo que ocurrió en el pasado”.

Este es uno de los argumentos en que se basan las autoridades de Glaris para no exonerar a Anna Goeldi. Dicen que “nadie saldría beneficiado”.

Dichas justificaciones decepcionan al periodista Walter Hauser. “Fuimos los últimos en Europa en ejecutar a una mujer por brujería. Es una mancha en nuestra historia. Debemos hacer algo para borrar esa mancha”, añade.

Para lograr ese objetivo, Fritz Schiesser presentó una moción en el Parlamento suizo que pide la reivindicación de Anna Goeldi.

En 1782, por temor a lo que el resto del mundo podría pensar, Glaris intentó sepultar en el olvido la ejecución de Anna Goeldi. Más de 200 años después, la historia de “La Última Bruja de Europa” revive en busca de justicia.

Septiembre 23, 2007.