Paracelso: el cambio en la historia de la medicina

Algunos lo consideran el “padre” de la toxicología porque fue el primero en entender que ciertos venenos, administrados en pequeñas dosis podían funcionar óptimamente como medicamentos. Dosis sola facit venenum (la dosis hace al veneno) es una de sus frases más célebres y la máxima de esa disciplina

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POR BBC Serie The Making of Modern Medicine

Algunos lo consideran el “padre” de la toxicología porque fue el primero en entender que ciertos venenos, administrados en pequeñas dosis podían funcionar óptimamente como medicamentos. Dosis sola facit venenum (la dosis hace al veneno) es una de sus frases más célebres y la máxima de esa disciplina

Algunos historiadores lo consideran un precursor de la biología, la antropología y la bioquímica. Carl Jung incluso lo creyó un pionero del psicoanálisis. Pero Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim –más conocido por su alias, Paracelso— vivió mucho antes de que todas esas disciplinas se crearan.

Paracelso fue un médico que nació cerca de Zúrich, Suiza, en 1493. Además de doctor era astrólogo y alquimista y su principal aporte a la medicina fue la creación de las primeras drogas basadas en químicos y minerales.

La vida de este hombre, que se apodó a sí mismo Paracelso –literalmente en latín: superior a Celso, un famoso médico romano del siglo I— fue tan colorida y polémica que inspiró a incontables escritores a través del tiempo, desde Goethe hasta Jorge Luis Borges.

A pesar de haber recibido una formación universitaria, Paracelso se oponía a la enseñanza reglada de la medicina y chocó con el establishment médico. Cuestionó los textos de Hipócrates, Galeno, Avicena y otros autores clásicos, y hasta quemó públicamente algunos de sus libros.

En lugar de seguir las tradiciones antiguas, heredadas de los griegos y los árabes, propuso que la práctica médica se basara en principios de la alquimia y la astronomía.

Él creía que los seres humanos son un microcosmos y que un buen médico no es el que más se prepara académicamente sino el que mejor entiende la naturaleza y el orden cósmico. Pensaba que sólo los médicos con este talento innato debían practicar la medicina.

Hoy podemos asemejar su rol con el de un chamán. Sin embargo, su visión también era profundamente religiosa.

Separar para curar

Paracelso creía que la clave para sanar era separar lo puro de lo impuro y esto se lograba a través de la alquimia.

“Muchos han dicho de la alquimia que es para hacer oro y plata. Para mí no es el objetivo, sino considerar qué virtud y poder hay en la medicina. Es de gran importancia que la alquimia se entienda en la medicina debido a las virtudes latentes que residen en las cosas naturales, que pueden no ser evidentes para nadie, salvo en la medida en que sean reveladas por la alquimia”, señaló.

Para separar químicos y minerales Paracelso utilizaba tres métodos: la destilación, la calcinación y la sublimación. Todos estos procesos producían sustancias más puras, intensas y poderosas.

La alquimia para Paracelso no era sólo un método para adquirir medicamentos en estado puro. Era algo mucho más místico. Él creía que las plantas y minerales tenían fuerzas ocultas y que sólo un médico inspirado por Dios (y no uno con título universitario) podía reconocer y separar esas fuerzas, que tenían el poder espiritual para sanar.

Veía la purificación y la separación del espíritu de lo material como algo divino y creía que su medicina era profundamente cristiana y había llegado para reemplazar a la medicina de Hipócrates y Galeno, que era pagana.

Medicina popular

(Getty Images)

Paracelso gozó de mucha popularidad en su época. Al usar químicos y minerales para tratar enfermedades logró curar a pacientes que habían sido considerados incurables por la medicina tradicional. Hay testimonios de que sanó a pacientes con lepra, epilepsia y gota, entre otros males supuestamente intratables.

Su mayor logro profesional fue ser el primer médico en describir clínicamente la sífilis y en tratarla usando mercurio.

También inventó el láudano, una mezcla de alcohol y opio considerada uno de los primeros analgésicos, que cobraría gran fama en el siglo XIX por sus adictos más famosos: Percy Bysshe Shelly, Lord Byron y Samuel Taylor Coleridge, entre otros.

Algunos consideran a Paracelso el “padre” de la toxicología porque fue el primero en entender que ciertos venenos, administrados en pequeñas dosis podían funcionar óptimamente como medicamentos.

Dosis sola facit venenum (la dosis hace al veneno) es una de sus frases más célebres y la máxima de esa disciplina.

También era querido porque era accesible: daba discursos en el idioma local (el alemán suizo) para que todas las personas del común pudieran entenderlo.

Su medicina se conoció como la medicina popular y fue el primer gran desafío a la medicina ortodoxa.

Se sabe poco del hombre detrás de la leyenda. Se cree que su padre era médico y que se crió en regiones mineras, lo que le habría dado un conocimiento de la química de los metales y de cómo trabajarlos.

También que siempre chocaba con las autoridades donde estuviera, por lo que habría vivido casi como un nómada.

Hubo muchas versiones sobre él: una era que era un alcohólico. Otra que estaba castrado. Es difícil separa mito de realidad. Pero lo que es indudable es que Paracelso causó un sismo en la medicina de su tiempo.

Julio 22, 2018.