“La tecnología, un problema para la literatura”: Samanta Schweblin

Kentukis (Random House), de Samanta Schweblin, es una novela formada por pequeñas historias sobre humanos y tecnología que parte de un punto de vista siniestro, los muñecos que dan título al libro, una especie de mascotas virtuales controladas por seres humanos desde lugares remotos

 

POR EFE

Kentukis, de Samanta Schweblin, es una novela formada por pequeñas historias sobre humanos y tecnología que parte de un punto de vista siniestro, los muñecos que dan título al libro, una especie de mascotas virtuales controladas por seres humanos desde lugares remotos

En la literatura contemporánea no suenan móviles, no llegan whatsapps y no se usan redes sociales, como si todos los autores se hubieran puesto de acuerdo en hacer una omisión deliberada de una tecnología que, de acuerdo con Samanta Schweblin, “está siendo un problema para la literatura”.

“Yo creo que la literatura es (…) el espacio por definición donde las sociedades nos pensamos, nos probamos a nosotros mismos. Es un espacio de reflexión y claramente no estamos reflexionando nada de este mundo hipertecnologizado en el que vivimos; entonces cuando va a la literatura nos parece algo ajeno, extraño”, señala Schweblin.

Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) rompe ese vacío en Kentukis (Random House), una novela formada por pequeñas historias sobre humanos y tecnología que parte de un punto de vista siniestro, los muñecos que dan título al libro, una especie de mascotas virtuales controladas por seres humanos desde lugares remotos.

En la novela se cruzan las dos caras de la tecnología: desde muñecos controlados por pederastas que los usan para espiar a niños hasta madres que cuidan a personas ajenas.

“Yo creo que la tecnología no es buena ni mala. Es una herramienta, como lo puede ser un martillo (…) En todo caso lo que le da esa positividad o negatividad es ese otro que hay al otro lado del dispositivo. Por eso es que se pueden ir a esos dos extremos tan opuestos”, abunda.

La escritora atribuye este riesgo creciente a la desprotección por parte de los Estados: “Hace tiempo que las empresas y los Estados ya no nos cuidan en ningún sentido y empiezan a aparecer estas esquinas muy peligrosas”.

Schweblin se sorprende de que la crítica encasille su novela en el género de la ciencia ficción “sólo porque habla de tecnología” lo que, explica, “es muy gracioso y a la vez muy preocupante”.

Por eso, los ‘kentukis’ son sólo una excusa para que Schweblin hable de “todos los sinsentidos y los comportamientos con los que nos relacionamos en las redes sociales y de los dispositivos”.

“Creo que en diez años los problemas van a ser más o menos los mismos, quizás esas redes tengan otros nombres. El kentuki me permitía sacarme ese problema de encima y nombrar todo eso de otra manera”, señala.

Esencialmente, el libro es un muestrario de hasta qué punto la tecnología condiciona las relaciones humanas, aunque la escritora considera que para encontrar una respuesta clara a eso “tendría que escribir otro libro”.

FOTO: Encuentro con Samanta Schweblin (leedor.com)

Mayo 11, 2019.