Michel Foucault: Las confesiones de la carne

La confesión (junto con el bautismo) como expresión del “decir veraz”; la virginidad, como “práctica singular de un modo de relación del individuo consigo mismo”; y el matrimonio como “lugar de libidinización del sexo” son los tres ejes en torno a los cuales Foucault examina textos de los primeros autores cristianos en Historia de la sexualidad

POR Gustavo Santiago

La confesión (junto con el bautismo) como expresión del “decir veraz”; la virginidad, como “práctica singular de un modo de relación del individuo consigo mismo”; y el matrimonio como “lugar de libidinización del sexo” son los tres ejes en torno a los cuales Foucault examina textos de los primeros autores cristianos en Historia de la sexualidad

Un manuscrito descansó durante más de treinta años en la penumbra de un archivo académico. Su autor había muerto prematuramente (toda muerte en la plenitud de las facultades es, en cierto modo, prematura) habiendo prohibido la publicación de cualquier texto póstumo. ¿Contravenir esa orden haría de sus herederos meros traidores a la voluntad del autor o los convertiría en benefactores de un público más amplio, ávido de conocer estas páginas que envejecían estérilmente en la oscuridad?

Sumemos a estos componentes de por sí atractivos –el suspenso, la muerte, la posible traición— el hecho de que la obra en cuestión trata acerca de la sexualidad y que está ambientada en un clima medieval y monástico. ¿Se puede pedir una mejor conjunción de elementos para anticipar un éxito editorial? Claro que, más allá de estos factores que lo rodean, hay un libro. O, mejor, un proyecto –muy avanzado— de libro. No se trata de una novela inédita de Umberto Eco, sino del cuarto volumen de la Historia de la sexualidad de Michel Foucault (1926-1984), que lleva como título individual Las confesiones de la carne.

El periodo en el que se concentra el análisis de Foucault abarca desde el siglo II al siglo V de nuestra era, momento clave para entender el tránsito desde la Antigüedad al cristianismo y de este a la Modernidad. Es indudable que, en términos filosóficos, autores como Platón o los estoicos tienen una gran influencia en los primeros cristianos. Pero también es clave encontrar los rasgos que estos van introduciendo para distanciarse de aquellos. La confesión (junto con el bautismo) como expresión del “decir veraz”; la virginidad, como “práctica singular de un modo de relación del individuo consigo mismo”; y el matrimonio como “lugar de libidinización del sexo” son los tres ejes en torno a los cuales Foucault examina textos de los primeros autores cristianos que van reflejando nuevos modos de construcción de la subjetividad, de configurar sujetos de deseo.

“De Clemente a Agustín –afirma— se abre, sin duda alguna, toda la diferencia que hay entre un cristianismo helenizante, con tendencias estoicas, proclive a ‘naturalizar’ la ética de las relaciones sexuales, y un cristianismo más austero”. Pero, aclara Foucault, “no es tanto que se haya reforzado el código y se hayan reprimido más estrictamente las relaciones sexuales; lo que ocurrió, poco a poco, fue la formación de otro tipo de experiencia”.

Unas pocas palabras acerca del derrotero del manuscrito. La transgresión a la voluntad de Foucault de no publicar póstumos no reviste novedad. Desde hace años contamos con textos que no gozaron de la aprobación del filósofo. Hasta ahora, el caso más evidente era el de los cursos dictados en el Collège de France. Incluso resultaba casi humorística la “advertencia” con la que se acompañaba a cada volumen, donde se ofrecía como justificación de esa publicación el hecho de que las palabras allí transcritas habían sido proferidas públicamente por su autor. La justificación para que Las confesiones de la carne llegara al mercado no podía ser la misma. Llevó más de tres décadas dar con la excusa apropiada para hacerlo. En una “Nota preliminar a la edición francesa” se nos informa de que ya en 1982 Foucault había concluido con la “redacción definitiva” del texto. Sin embargo, a instancias de Paul Veyne, habría demorado su entrega hasta la aparición de los tomos segundo y tercero de Historia de la sexualidad: el uso de los placeres y La inquietud de sí, que tuvo lugar cuando el VIH ya no le permitía contar con fuerzas suficientes como para terminar de pulir el texto de Las confesiones… (¿que dos años atrás ya había alcanzado su versión definitiva?). Más allá de los trasfondos económicos y jurídicos que pueden haber posibilitado esta publicación –que ahora, incluso, puede parecer inútilmente demorada—, es indudable el valor que el libro tiene tanto en relación con los temas allí abordados como con el devenir del propio pensamiento de Foucault.

FOTO Portada: A 34 años de su muerte, Michel Foucault está de regreso con el IV… (El Desconcierto)

Tomado de: La Nación. Mayo 19, 2019.