La vanguardia a cargo de Virginia Woolf

Hay que destacar el valor vanguardista de To the Ligthhouse y de la obra de Woolf. Sus libros parecen estar a medio camino entre la narrativa y la poesía, augurando algo que luego se iba a desarrollar en la literatura del siglo XX que es la búsqueda por encontrar nuevas formas de manipular y romper la novela clásica. Una escritora infaltable

POR Facundo Tisera

Hay que destacar el valor vanguardista de To the Ligthhouse y de la obra de Woolf. Sus libros parecen estar a medio camino entre la narrativa y la poesía, augurando algo que luego se iba a desarrollar en la literatura del siglo XX que es la búsqueda por encontrar nuevas formas de manipular y romper la novela clásica. Una escritora infaltable

El argumento de To the Ligthhouse es simple: cuenta la historia de la familia Ramsay y sus visitas a una isla de Escocia coronada con la presencia de un omnipresente faro. Estructuralmente está dividida en tres apartados separados por diez años de diferencia. El primero y el tercero relatan un día en la vida de los personajes, mientras que el segundo cuenta los destinos de los mismos personajes en esa década transcurrida. En sentido amplio podemos decir que no pasa mucho más; sin embargo, la autora logra que la novela sea infinita en sus posibilidades.

Virginia Woolf nos invita a un mundo de introspección y divague interno en el cual vamos a ser espectadores de un universo que se desplaza sin que la acción transcurra. El modo en que está pensada la novela es un ejercicio de condensación. Si pudiésemos trazar dos líneas paralelas entre la acción real y la acción del pensamiento veríamos que mientras que esta última ahonda en profundidades interminables, la primera representa apenas unos instantes. La autora nos muestra un modo distinto de narrar una historia.

A diferencia de la novela clásica, To the Ligthhouse pareciera no conducir a ningún lado. Y es que mientras que la literatura conocida hasta ese momento se movía por argumentos y puntos de tensión que se resolvían conforme avanzaba la lectura, en este caso la importancia de la misma radica en los sentimientos, las sensaciones, los recuerdos: la exploración psicológica en distintas variantes. Aquí la cercanía con Proust es evidente. Si en el caso del escritor francés podemos encontrar a un personaje que medita durante páginas y páginas al ver una magdalena, en los personajes de Woolf vamos a descubrir escenas dentro de escenas que se suceden en el lento rumiar de un mundo privado y desordenado. Las descripciones de los personajes, por otro lado, son muy pocas; más bien accedemos a ellos a través de sus pensamientos.

En cuanto a la narración debemos decir que no es una lectura fácil de llevar. El armado de las frases es complejo, zigzagueante y por momentos puede llegar a extenderse en exceso, lo cual obliga en muchos casos a volver y volver a la relectura. Es un texto que no admite la lectura superficial, lo cual es fascinante. El poder poético de Virginia Woolf es increíble. Cada palabra, cada imagen que proyecta el hilo discursivo es como una puntada en un gran tejido que termina envolviéndonos sin que nos demos cuenta. Leerla es una experiencia.

Por último, hay que destacar el valor vanguardista no sólo de To the Ligthhouse sino de la obra de Woolf. Por momentos sus libros parecen estar a medio camino entre la narrativa y la poesía, augurando algo que luego se iba a desarrollar en la literatura del siglo XX que es la búsqueda por encontrar nuevas formas de manipular y romper la novela clásica. Una escritora infaltable.

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Tomado de: La Izquierda Diario. Julio 6, 2019.