Ian McEwan publica una novela de amor entre robots y humanos

En Máquinas como yo, el Reino Unido perdió la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing nunca se suicidó atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad. Ahora no sólo sigue vivo, sino que está dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial

POR María Yuste Navarro

En Máquinas como yo, el Reino Unido perdió la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing nunca se suicidó atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad. Ahora no sólo sigue vivo, sino que está dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial

No exageramos si decimos que Ian McEwan es uno de los novelistas vivos más importantes de la literatura. Como muestra, un botón: The Times lo incluyó en su lista de los mejores 50 escritores británicos en los últimos setenta años y su libro Amsterdam se hizo en 1998 con el Booker Prize, uno de los premios literarios más prestigiosos de habla inglesa. Es, además, autor de Expiación, una de las grandes novelas de nuestro tiempo.

La historia tiene lugar en 1935 y es, a la vez, una romántica historia de amor imposible y una dura narración de la guerra. Se adaptó al cine en 2007, protagonizada por James McAvoy y Keira Knightley.

En total, es autor de dos libros de cuentos y quince novelas. Con la última, da un giro de 180 grados y, por primera vez, se adentra en el género de la ciencia ficción.

En el pasado, McEwan había demostrado ser un autor interesado en la ciencia con varios ensayos publicados en prensa sobre el cambio climático o la evolución de las especies, pero nunca hasta ahora había profundizado en ello desde la ficción.

Máquinas como yo está enfocada, principalmente, a intentar dar respuesta a una pregunta relacionada con la inteligencia artificial: ¿puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?

Sin embargo, no tiene lugar en el futuro sino en un pasado distópico y alternativo. En las páginas de este libro viajamos a Londres en unos años 80 que nunca tuvieron lugar en la realidad, consecuencia de que la historia haya seguido algunos senderos diferentes.

Nos referimos a que el Reino Unido perdió la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing nunca se suicidó atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad. Ahora no sólo sigue vivo sino que está dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial, donde ha conseguido un hito: la creación de los primeros seres humanos sintéticos.

Se trata de unos prototipos a los que bautiza como Adán y Eva. Charlie, el protagonista de la historia, compra uno de estos Adanes pensados para hacer compañía y ayudar en la casa. Con ayuda de Miranda, su amante, lo programan a su gusto. Sin embargo, Miranda oculta un terrible secreto que, el robot, al carecer de los matices morales de los verdaderos humanos, acaba descubriendo.

De esta forma se genera un peculiar triángulo amoroso entre Charlie, Miranda y Adán que genera una tensión en aumento que obligará a los personajes a tomar decisiones difíciles.

Una historia que es una excusa para plantear dilemas morales al lector tan incómodos como necesarios: ¿qué es lo que nos hace humanos? ¿Dónde están los límites éticos de la inteligencia artificial? ¿El fin justifica los medios? ¿Puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?

FOTO Portada: Ian McEwan (1948-)/ Literatura.us

Tomado de: Trendencias. Septiembre 6, 2019.