Bertrand Russell: filósofo, matemático, pacifista e indecente

Filósofo, escritor y matemático, fue calificado de “catedrático de la indecencia” por su progresismo. Fue nominado 79 veces al Nobel de la Paz, pero obtuvo el de Literatura, criticó la religión, creó el “Tribunal Russell” y participó en un film de Bollywood

POR Adriana Muscillo

Filósofo, escritor y matemático, fue calificado de “catedrático de la indecencia” por su progresismo. Fue nominado 79 veces al Nobel de la Paz, pero obtuvo el de Literatura, criticó la religión, creó el “Tribunal Russell” y participó en un film de Bollywood

Un repaso por la biografía del británico Bertrand Russell, uno de los intelectuales más destacados del siglo XX, de quien este domingo [2 de febrero] se cumplen 50 años de su desaparición, da cuenta de su versatilidad: escritor, matemático y filósofo, de espíritu libre y progresista, sus ideas sobre el matrimonio y la sexualidad le valieron el mote de “indecente”. Diseñó un método de enseñanza que trascendió épocas y fronteras, y su incansable militancia pacifista lo llevó a la cárcel a los 89 años. Fundó el “Tribunal Russell” para juzgar a los criminales de guerra y hasta hizo un cameo en una película antibelicista de Bollywood, a los 95 años. Fue Premio Nobel de Literatura en 1950 y recibió 79 nominaciones para el Nobel de la Paz. Se casó cuatro veces y tuvo tres hijos.

Tercer conde de Russell, Bertrand nació en 1872, en plena época victoriana, en Gales, Reino Unido. Como perdió a sus padres y hermana desde muy pequeño, fue criado por una abuela muy rígida y conservadora. Por lo mismo, fue un chico tímido que escribía un diario íntimo en griego antiguo para que nadie pudiera leerlo. Se convirtió en un hombre de ideas progresistas, liberales, osadas para la época, al punto de haberse ganado el mote de “catedrático de la indecencia” por opinar lo que en la actualidad occidental está consensuado: que la sexualidad es un campo de libertad donde lo único que vale es el acuerdo entre partes.

Una abuela creyente que lo educó en la fe cristiana lo empujó a escribir Por qué no soy cristiano, en el que se manifestó en contra de todas “las supersticiones”: su objetivo era lograr que la humanidad se guiara por la razón. En este sentido, sostuvo: “Afirmo deliberadamente que la religión cristiana, tal y como está organizada, ha sido y aún es el principal enemigo del progreso moral en el mundo”.

Para Russell, “las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura”. Pero se desilusionó cuando su hermano le dijo que no debía cuestionar los axiomas. Así, dedicó 40 años de su vida a demostrar que las matemáticas son reductibles a la lógica. Escribió varios libros sobre el tema, entre ellos, Principia mathematica y logró ser una de las mayores figuras de la lógica matemática.

Aunque cuando era chico le habían dicho que no se podía pensar, cuestionar ni discutir, llegó a ser uno de los fundadores de la filosofía analítica. Escribió Historia de la filosofía y Los problemas de la filosofía. Sobre la felicidad, escribió La conquista de la felicidad para decir, por ejemplo, que “carecer de alguna de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad”.

El abuelo de Russell fue ministro de la reina Victoria, razón por la cual durante su infancia y adolescencia, Bertrand vivió en una residencia oficial de la corona, educado en la moral y las buenas costumbres. Como adulto, estudió en profundidad los métodos de enseñanza. En su libro On Education apoya los trabajos de la pedagoga italiana María Montessori.

Bertrand Russell vivió las dos guerras mundiales y tenía 83 años cuando empezó la de Vietnam. Entre 1966 y 1967 Russell, junto con Jean-Paul Sartre y otros intelectuales, formó un Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, conocido como el “Tribunal Russell”. A los 95 años, apareció en la película india antibélica Amán, aconsejando a un joven médico indio que quería ayudar a los heridos en Nagasaki y Hiroshima.

Russell dedicó los últimos 15 años de su vida al activismo pacifista: estaba convencido de que se podía lograr la convivencia a través de la razón. Trabajó en la creación de un “gobierno mundial” que pudiera lograr la paz: en los años 60 se creó la Fundación Bertrand Russell, que continúa en funcionamiento. A los 89 años lo metieron preso, junto a su esposa, en una manifestación en Londres. Y cuando le ofrecieron la libertad a cambio de buen comportamiento, fiel a su estilo, se negó.

FOTO Portada Bertrand Russell (1872-1970) (Acracia)

Tomado de: Clarín. Febrero 2, 2020.