Un fenómeno de envejecimiento nunca antes visto

Científicos advirtieron cómo la humanidad debe enfrentar un reto nunca antes visto: la población del mundo es cada vez más anciana. La vejez y la forma en que se vive depende de factores como el país o el nivel educativo, y es que “existe un gran problema de desigualdad”, indicó Sarah Harper, gerontóloga de la Universidad de Oxford

POR EFE

Científicos advirtieron cómo la humanidad debe enfrentar un reto nunca antes visto: la población del mundo es cada vez más anciana. La vejez y la forma en que se vive depende de factores como el país o el nivel educativo, y es que “existe un gran problema de desigualdad”, indicó Sarah Harper, gerontóloga de la Universidad de Oxford

El mundo se enfrenta a un fenómeno de envejecimiento sin precedentes, que las personas deben vivir de forma activa, mejorando su calidad de vida, ampliando la vida laboral y accediendo a la jubilación de forma gradual y flexible. Expertos mundiales, entre ellos cinco premios Nobel, reflexionaron en Madrid sobre el envejecimiento en el Diálogo de los Premios Nobel, celebrado por primera vez en Europa fuera de Estocolmo y organizado por las Fundaciones Ramón Areces y Nobel.

“No hay viejo que no pueda vivir un año, ni mozo que no pueda morir mañana”, señaló –citando a Ramón Menéndez Pidal— el director de la Fundación Ramón Areces, Raimundo Pérez-Hernández, quien destacó, en el arranque, que el envejecimiento es un fenómeno “complejo y de múltiples derivadas”. Un proceso sin “precedentes” que, de acuerdo con David Bloom, profesor de la Universidad de Harvard, se produce con especial intensidad en países de ingresos medios.

Bloom señaló que el principal desafío no es que “no haya dinero para cuidar a los mayores sino tener instituciones que promuevan de forma sostenible la seguridad social y económica que ellos requieren”. Una de las ideas que planeó en toda la reunión fue apuntada por él: envejecer debe ser un proceso activo, “no sólo sumar años a la vida”, sino “sumar vida a esos años”, lo que “sería bueno para los Estados en términos económicos, fiscales y de todo tipo”. Y es que es de enorme importancia que la longevidad vaya pareja a una mejor calidad de vida, pero es algo que “no se ha resuelto todavía”.

Implicancias económicas

Aunque el envejecimiento tiene implicaciones en todas las facetas sociales, una de las primeras en que se piensa son las económicas, en especial la viabilidad de los sistemas de pensiones. El Premio Nobel de Economía, Edmund Phelps, fue quien mejor resumió las opiniones vertidas en el debate. “Es mejor olvidarse de la jubilación obligatoria o voluntaria, que la gente siga trabajando hasta que le parezca, pero sin dejarlo de pronto sino de manera gradual”.

Su compañero de Nobel, Finn Kydland, explicó que, debido al envejecimiento, la economía a mediados de siglo no crecerá tan rápido como lo habría hecho sin este fenómeno, a lo que Phelps agregó que “aumentar la productividad no es una solución a largo plazo”, pues ésta crecerá lentamente. Los 65 años como edad de jubilación “la tenemos indefinidamente desde hace cien años”, pero las circunstancias han cambiado, abundó el profesor de Fundamentos del análisis económico en la Universidad Complutense, José Ignacio Conde-Ruiz.

Cuando esa edad se aprobó, “sólo 45 por ciento de las personas llegaba a ella, ahora la alcanza 90 por ciento de las personas, agregó. Con una vida útil más larga “hay que redefinir la jubilación” y aumentar la edad para acceder a ella “de forma razonable”, añadió el profesor de Economía de la Escuela de Económicas de Londres Nicholas Barr.

Todos coincidieron en que las personas deben saber con tiempo que se jubilarán más tarde para poder hacerlo “de manera programada, flexible”, quizás pasando primero de la jornada completa a una parcial, agregó. Desde el punto de vista social, la vejez y la forma en que se vive depende de factores como el país o el nivel educativo, y es que “existe un gran problema de desigualdad”, indicó la gerontóloga de la Universidad de Oxford Sarah Harper.

Una sociedad más vieja

La socióloga mexicana Verónica Montes de Oca destacó que el envejecimiento en países de bajos recursos se “acumula a otras discriminaciones”, como ser mujer, pobre o indígena, y pidió reforzar las políticas públicas para los mayores y sus familias. Unas familias que podrían contar con la ayuda de robots humanoides para cuidar de sus ancianos, como en los que trabaja Nadia Thalmann de la Universidad de Ginebra, quien cree que en cinco años se podrán contar con los primeros y apuntó la novedosa idea de que deberían contar con un “software ético”.

Una población que envejece y debe enfrentarse a problemas de salud como el alzhéimer y otro tipo de demencias. El 45 por ciento de los mayores de 85 sufren en mayor grado este tipo de dolencias. “Todo el mundo corre el riesgo” de vivir con una patología de ese tipo, señaló la científica Li-Huei Tsai del Instituto Técnico de Massachusetts (MIT).

Y aunque esa clase de enfermedades tiene un componente genético, hay otro que se puede prevenir observando un estilo de vida saludable, con actividad física y mental, señaló la investigadora del CISC María de Ceballos. El premio nobel de Medicina, Edvard Moser, se mostró “optimista” sobre las investigaciones para conocer y tratar el alzhéimer, del que aún no conocen las causas, pero sí que empieza preferentemente en zonas del cerebro, y explicó que hay que tener paciencia para llegar a obtener resultados.

FOTO Portada México, de los peores países para envejecer (Palabras Claras)

 

Mayo 24, 2019.