Tras los pasos de Kafka por las calles de Praga

Ha desaparecido la oficina de la compañía de seguros donde trabajó entre 1908 y 1922. En su lugar hay un hotel neo barroco, el Century Old Town Prague, que aprovecha el tirón turístico del escritor para seducir a turistas con un busto del literato, y una habitación, la 214, donde una placa y una fotografía precisan que allí estaba su escritorio

POR Juan Pedro Chuet-Missé

Ha desaparecido la oficina de la compañía de seguros donde trabajó entre 1908 y 1922. En su lugar hay un hotel neo barroco, el Century Old Town Prague, que aprovecha el tirón turístico del escritor para seducir a turistas con un busto del literato, y una habitación, la 214, donde una placa y una fotografía precisan que allí estaba su escritorio

Barcelona. Aunque es uno de los escritores checos más famosos, en Praga hasta hace pocas décadas Frank Kafka era poco menos que desconocido. Sin embargo, la hermosa capital de Chequia recuperó su figura y legado con un museo y varios homenajes en sus calles.

Kafka fue un escritor de familia judía que escribió en alemán. Y sus obras, como El Proceso, cuentan con potentes alegatos contra la tiranía y el poder de un Estado omnipotente.

Estas razones llevaron a que antes de la invasión nazi de 1938 sus obras fueran ninguneadas, ocultamiento que persistió durante la Segunda Guerra y a lo largo del régimen comunista.

La revelación de Kafka

Tras la revolución de terciopelo con su apertura democrática los residentes de Praga se preguntaban por qué tantos turistas occidentales buscaban huellas de Kafka en su ciudad.

La reivindicación de su obra no tardaría en llegar, y actualmente la ciudad cuenta con varios monumentos en su homenaje, así como varios sitios que permiten conocer cómo fue su vida en la Praga de fines del siglo XIX.

Su casa y el trabajo

El punto de partida podría ser su casa natal, cerca de la iglesia de San Nicolás. Aunque como sucede con muchos edificios que han desaparecido tras la guerra, apenas hay una placa que recuerda su llegada al mundo, un 3 de julio de 1883. Enfrente, como una reparación histórica, la plaza fue rebautizada como Frank Kafka.

También ha desaparecido la oficina de la compañía de seguros donde trabajó entre 1908 y 1922. En su lugar hay un hotel neo barroco, el Century Old Town Prague, que aprovecha el tirón turístico del escritor para seducir a turistas con un busto del literato, y una habitación, la 214, donde una placa y una fotografía precisan que allí estaba su escritorio.

Debatir y escribir

Para saber cómo era la vida social del creador de La metamorfosis se puede ir a tomar una copa en el Café Louvre, abierto en 1902, y que fue meca de la élite praguense.

Entre las mesas de elegante estilo avant-garde Kafka concurría para hablar con amigos y desconocidos, escribir y dejar pasar el tiempo. Albert Einstein fue otro de sus clientes famosos.

El museo Kafka

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Uno de los sitios de visita obligada es el Museo Kafka. La sede es una antigua casa del escritor, en la calle Cihelná 2b del barrio Mala Strana, en donde dos gigantescas letras K dan la bienvenida a una exposición permanente de sus manuscritos, primeras ediciones, borradores, fotografías y hasta pinturas, una faceta artística que sorprende a varios visitantes.

El clima opresivo de sus novelas se respira en salas como la de “Espacio Existencial”, donde se describe la relación de Praga con sus obras, o de “Topografía Imaginaria”, que habla de los sitios que parecen ser de su ciudad natal, aunque están deformados bajo su imaginación.

En la salida se ve una polémica estatua de dos hombres orinando sobre un mapa de Chequia, obra de David Černý.

Las esculturas en homenaje a Kafka

Este artista es autor de otra obra de homenaje a Kafka, una gigantesca cabeza con 42 planchas de acero inoxidable que pueden desplazarse hacia los lados, con lo cual la gigantesca escultura puede cambiar de fisonomía.

Según explicó Černý a The New York Times, su idea original era que una fuente presente tres figuras: un robot (palabra creada por el escritor checo Karel Capek), un golem (criatura mítica de la tradición judía del centro de Europa) y un escarabajo kafkiano; para recordar que en Praga hubo un tiempo no muy lejano en que además de checo se hablaba ídish y alemán.

Una tercera estatua en honor a su escritor más famoso es la creada por Jaroslav Róna en Staré Město, el barrio judío de la ciudad. Se trata de una escultura de bronce de 3,75 metros de altura, donde un hombre sin rostro ni brazos lleva en hombros a una persona más pequeña, que tiene los rasgos de Kafka.

La creación está inspirada en el relato Descripción de una lucha, un relato sobre la vida social y nocturna de Praga en clave onírica.

El último punto

Como corresponde a una vida, el punto final es el cementerio. Aunque falleció cerca de Viena en 1924, a los 40 años, fue enterrado en el Nuevo Cementerio Judío de Praga. Su tumba es una sencilla roca, pero todo el camposanto está con flechas que indican donde reposan sus restos junto con los de sus padres y su hermana, muerta en la Segunda Guerra.

Cada 3 de junio, fecha de su fallecimiento, es habitual ver a miembros de la Sociedad Frank Kafka o a anónimos seguidores presentando sus respetos al escritor checo más universal.

FOTO Portada Madagascar Hissing Cockroach (Flickr)

Tomado de: Cerodosbe. Febrero 19, 2020.