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Literatura y mierda: razones para escupir

Literatura y mierda: razones para escupir

Hay un momento en la vida en que frente a una mujer tienes dos opciones: escapar, morderte los labios, patalear, llorar con la cabeza en la almohada; o morir ahí mismo, frente a su mirada y su lástima, como ese mismo perro que queda en medio de cualquier avenida bañado en sangre

La noche era tranquila

La noche era tranquila

Antes de entrar le pido se quite los zapatos para que no haga ruido con esos tremendos taconzotes. Chlac, chacl, chacl, ruido tan extraño que hacen. Observo sus pies que no están nada feos. Yo esperaba otra cosa. Dedos deformes, pero para nada. Es más, los quiero besar con angustia loca

August Strindberg: entre la muerte y las brujas

August Strindberg: entre la muerte y las brujas

Strindberg, quien debutó con la novela corta El cuatro rojo a los 30 años, llegó a París sufriendo manías persecutorias, visiones y delirios, y así transitó las calles parisinas viendo señales en todas partes hasta convencerse de que la muerte le perseguía, obsesionado por la telepatía y la brujería mientras paseaba por los cementerios

Edgar Allan Poe: un crítico literario lapidario

Edgar Allan Poe: un crítico literario lapidario

Edgar Allan Poe (1809-1849) tuvo que ganarse el sustento con las colaboraciones periodísticas, que incluían su propia producción literaria y la crítica de la obra ajena, en la que hizo gala de un “puntillismo exasperante en cuestiones de gramática y estilo”, con una independencia de criterio “inusual”, señala el traductor Antonio Rivero Taravillo

1922, un año clave en la literatura moderna

1922, un año clave en la literatura moderna

En busca del tiempo perdido se empezó a publicar el 1913. Es imposible abarcar esta obra en su totalidad, pero logra, entre muchas, muchas cosas, describir el mundo antes y después de la Primera Guerra Mundial, cuando “el tiempo cambia a los seres, pero no modifica la imagen que conservamos de ellos”

Locuras de la cotización en la historia

Locuras de la cotización en la historia

David Bowie fue un pionero en el mundo de la música y del arte, pero también en el mundo bursátil. El cantante fue el primero en titulizar sus derechos de autor y su nombre todavía define ese tipo de producto, conocidos también como Celebrity bond. Son bonos respaldados por los derechos de propiedad intelectual de un artista