Coronario

Mi madre (Tercera parte)

Mi madre (Tercera parte)

Los mecanismos de cualquier malestar están directamente relacionados con la memoria. Es una de las primeras lecciones. No sólo reconocemos una enfermedad por lo que causa en nuestro cuerpo sino porque la memoria consigue construir sus escasos recuerdos en torno a ella

Mi madre

Mi madre

No estaríamos tan solos en este mundo si pudiésemos retener a las personas que realmente son importantes para nosotros. Todas las noches encenderíamos con ellos una fogata y seguramente habría risas y muchas historias de vida, amor y muerte para contar

Mi madre

Mi madre

Tras de cada gesto de escritura hay un proceso de sanación, se busque o no. En ocasiones se da de manera inconsciente. Lo mío no es así. Quiero escribir de cómo me acerco a mi madre y al proceso destructivo de una enfermedad pulmonar que ha conseguido arrebatarle casi todo menos la alegría

Mujercitas, literatura y machitos

Mujercitas, literatura y machitos

Las mujeres no se recluyen ya en los conventos, pues estos, como Dios, y copiando a Renato Leduc, han pasado de moda. Lo de hoy es recluirse en la academia y desde ahí, desde esas pequeñas ratoneras llamadas cubículos, combatir a capa y espada al machismo que impera de las puertas de la academia hacia fuera

Los pinches poetas jóvenes

Los pinches poetas jóvenes

Ignoro si hay un mercado negro de palabras, pero al parecer los jóvenes poetas acuden a él los domingos, luego de curarse la cruda en el puesto de barbacoa del tianguis. Ahí compran veinte o treinta palabras que sólo ellos entienden (porque el que se las vendió les explicó su significado) y luego las emplean en sus admirables y desastrosos versos

Bye Bye Bird

Bye Bye Bird

Bye Bye Bird es un trabajo muy bien planteado escénicamente: con pocos recursos escenográficos, la fuerza de la obra recae, primordialmente, en el trabajo físico y actoral que cada uno de los actores desempeña bajo la dirección de un joven Alejandro Ricaño, cuya popularidad aumentó luego de la exitosa El amor de las luciérnagas

Derroteros y premios literarios

Derroteros y premios literarios

Eso, lo de publicar, es algo que llega por sí solo si eres bueno o si cuentas con los contactos adecuados. Claro que cuentan las relaciones públicas. Quien diga que no, miente. Y hay escritores que lo saben bien porque para publicar han tenido que vender su alma al Diablo

Literatura y mierda: razones para escupir

Literatura y mierda: razones para escupir

Hay un momento en la vida en que frente a una mujer tienes dos opciones: escapar, morderte los labios, patalear, llorar con la cabeza en la almohada; o morir ahí mismo, frente a su mirada y su lástima, como ese mismo perro que queda en medio de cualquier avenida bañado en sangre

La cueva de un animal herido

La cueva de un animal herido

Escribo. Si existen fines terapéuticos para la escritura confió en ellos. Sin ningún tipo de pretensiones. Por favor, créanme. A lo lejos los días son grisáceos y sin sentido. Soy ese animal herido que se hunde en su lúgubre cueva a lamer sus heridas con tal de sanarlas y salir al encuentro de las hienas. Ahí me encuentro. En una cueva

Norma

Norma

Pienso en lo que está por llegar. Sé que es ocioso hacerlo. Aceptemos que somos expertos en ociosidades de ese tipo. Hay un hombre. Hay una mujer. Hay una estación de trenes en ruinas. Cientos de palomas disecadas y palabras de esas que dicen se atoran en la punta de la lengua. Pienso en lo que está por llegar