Hermano lobo

El Dream Team de las asesinas

El Dream Team de las asesinas

Para cuatro enfermeras, matar fue un pasatiempo nocturno. Un periodista austriaco señaló que las asistentes se despertaron entre sí sus instintos sádicos, convirtiendo una sala de hospital en un campo de concentración. El sufrimiento de los pacientes terminales pasó a segundo plano. Ahora sobraban pretextos para acabar con la vida de los pacientes

20 minutos antes de la masacre

20 minutos antes de la masacre

Durante los interrogatorios, Kato Tomohiro no paró de llorar. Señaló que borró a sus contactos para evitar que sus conocidos pagaran por las acciones que él iba a emprender. En cuanto a los mensajes en Internet, indicó que tenía esperanza de que fueran vistos por la policía y lo detuvieran antes de la jornada de agresiones

Cazador en carretera solitaria

Cazador en carretera solitaria

En 2004, Andy Albury, matarife de oficio, ante la posibilidad de salir libre bajo palabra, señaló que la vida en prisión no le sentaba mal. Y no sólo eso: Albury compartió con uno de sus compañeros de encierro que había matado al menos a 14 personas en las inmediaciones de la carretera Flinders. El compañero de celda no se guardó el secreto

Condenadas a morir en prisión

Condenadas a morir en prisión

Cuando el Reino Unido condena a un criminal a prisión de por vida es muy difícil que aquel país revierta esa situación, sin importar que el castigo se aplique a hombres o a mujeres. De 55 condenas a prisión perpetua que ha otorgado, tres han sido elementos femeninos: Myra Hindley, Rose West y Joanna Dennehy

Veía la muerte en los ojos

Veía la muerte en los ojos

Saílson José das Graças confesó que no él violaba mujeres, pero que era muy excitante verlas a los ojos mientras morían estranguladas. Le gustaba que lucharan por su vida, que se defendieran, que lo arañaran, que intentaran golpearlo. Cuando alguna de ellas fallecía con los ojos abiertos, el asesino se masturbaba sobre el cuerpo inerte

El hombre que no mataba ni una mosca

El hombre que no mataba ni una mosca

En enero de 2013, Charmaine Mare, de 16 años, desapareció mientras las mujeres que le daban albergue disfrutaban un crucero. El 14 de enero de ese mes, la policía y un grupo de voluntarios hallaron el torso y la cabeza de la adolescente: las autoridades demostraron que el asesino había utilizado el cadáver para propósitos sexuales